Mi viaje y el trabajo de mi vida, en 5 páginas

 

 

Por Wade Frazier

24 de marzo de 2006

Escribí este ensayo originalmente para ayudar a quien leyera un mensaje en una web que habla sobre el "enigma" de Dennis Lee. En ese mensaje, cuento cómo el agresor más prominente y más persistente de Dennis desde 1996 describió el pasado de este de manera deshonesta. Aunque pensar en mis días con Dennis trae recuerdos agradables, el proceso suele ser doloroso. Es desagradable tener que demostrar repetidamente lo deshonestas que han sido las criticas a Dennis, y decidí convertir lo malo en bueno. No fue fácil plasmar el trabajo de mi vida en cinco páginas. Este ensayo representa la introducción más sucinta a mis escritos y resume muchas experiencias que son difíciles de creer. Si alguna de ellas parece demasiado descabellada, sugiero seguir el enlace a la versión más completa del suceso, para verlo dentro de su contexto.

Mi viaje por el mundo de la energía alternativa empezó a principios de los años 70, cuando mi primer mentor profesional inventó el mejor motor del mundo para propulsar un automóvil. Mi primera exposición a la situación real del mundo de la energía alternativa ocurrió cuando mi mentor me dijo que durante el revuelo en torno a su motor alguien en un puesto muy alto del gobierno le dijo que, si pretendía comercializar su motor, mejor hacía primero los preparativos para su entierro. A los 19 años tuve una experiencia paranormal que me hizo cambiar mis estudios universitarios de química a contabilidad. Después de la universidad trabajé como auditor y a los 27 años tuve otra experiencia paranormal, a raíz de la cual me mudé de Los Angeles a Seattle. Allí aterricé directamente en la empresa de Dennis Lee, empresa que estaba en las últimas. Dennis acababa de finalizar el que bien pudo ser el intento más significativo hasta la fecha de llevar la energía alternativa al mercado estadounidense. Los grandes intereses del sector energético hicieron todo lo posible por destruir la empresa de Dennis en Seattle. Sus esfuerzos causaron la muerte de una empleada de Dennis, quien resolvió todavía más firmemente hacer realidad la energía alternativa. Después de ser expulsado del estado por los intereses energéticos, Dennis intentó reconstruir su empresa en Boston, con las autoridades de Washington pisándole los talones y acosándole por todo el continente. A finales de 1985 Dennis había tenido unos 400 empleados pero, cuando se fue a Boston, yo fui el único empleado en seguirle, tan empeñado estaba en realizar mi sueño de la infancia de cambiar la industria energética.

Mientras yo iba conduciendo a Boston con las pocas pertenencias de la familia de Dennis en el coche, Dennis tuvo su primera idea relacionada con la nueva energía [nota del traductor: Wade Frazier define "nueva energía" como "energía obtenida de fuentes que la física de los libros de texto no reconoce actualmente como viables"]. Quería combinar su bomba de calor con una turbina de baja temperatura de la que había oído hablar unos dos días antes de mi llegada. Vimos una demostración el día después de mi llegada. Reuní el dinero necesario para constituir una nueva empresa y me convertí en el socio de Dennis. Aquellos fueron días inocentes y felices para mí. Por aquel entonces había una gran controversia en Boston en torno a la central nuclear de Seabrook y, sin darnos cuenta, habíamos aterrizado en medio de la controversia. Dennis, que siempre piensa a lo grande, propuso comprar la central y, en vez de usarla como central nuclear para generar electricidad, la quería emplear como dispositivo de almacenamiento para equilibrar la carga de todas las máquinas de nueva energía, que lo alimentarían. Dennis rápidamente se entrevistó con el presidente de la junta de la Asociación Seabrook. Sobre esas mismas fechas, recibimos nuestra primera oferta de adquisicón, por 10 millones de dólares, importe que ahora sé es la cifra normal para comprar y enterrar tecnologías energéticas innovadoras. Nuestra aventura en Boston fracasó, en parte porque hubo un bloqueo informativo sobre nuestra compañía. Yo, sin embargo, había conseguido más capital y talento de primera clase en mi ciudad natal de Ventura, en California, y en junio de 1987 nos trasladamos allí.

A finales de 1987, mi primer mentor profesional tuvo la idea de que podíamos conseguir “nueva energía” combinando su motor con los paneles de la bomba de calor de Dennis. En enero de 1988, Victor Fischer se unió a nosotros y aportó un motor suyo, un motor que era similar al de mi mentor y que había sido desarrollado extensamente en Australia. Intentamos combinar el motor de Fischer con los paneles de la bomba de calor, y Dennis empezó a publicitar seriamente la nueva energía. Ya teníamos funcionando un programa muy exitoso para la venta de kits de información para hacer, instalar y fabricar la bomba de calor de Dennis. Las cosas nos iban extraordinariamente bien. Cuando Dennis anunció públicamente que estábamos trabajando en un prototipo de nueva energía que combinaba el motor de Fischer con la bomba de calor de Dennis, a los dos días trece agentes del departamento del sheriff del Condado de Ventura registraron nuestra empresa. En lo que fue un acto descarado de robo y espionaje, robaron o fotografiaron todo el material técnico del despacho de nuestro investigador principal.

El año anterior ya había sido muy estresante para mí, pero después de la redada empeoré rápidamente. Yo era el interventor de la empresa y el departamento del sheriff se incautó de todos mis archivos, negándose a darnos copias. Estuve seis semanas trabajando 16 horas al día para intentar sobrevivir a este golpe mortal cuidadosamente asestado y, como consecuencia, desarrollé un colapso físico general. Fue el principio del final de mis días con Dennis.  En mayo de 1988 dejé la empresa para intentar reponerme. Sobre esas fechas, Dennis recibió la segunda oferta de compra. Un hombre de la CIA que decía representar intereses europeos hizo la oferta. Dennis podía haber pedido mil millones de dólares y se los habrían dado, pero rechazó la oferta. Al mes siguiente fue detenido bajo una fianza de un millón de dólares. Cuando no funcionó la estrategia de la zanahoria grande, sacaron el palo gordo. Entonces la pesadilla empezó de verdad.

Durante mi infancia no lo supe, pero el Condado de Ventura gana regularmente un puesto en la lista de los diez departamentos policiales y judiciales más corruptos de Estados Unidos (allí se pronunció el veredicto en el juicio por la paliza a Rodney King). Yo lo experimenté de primera mano. Vi lo que es la maldad,  y el agente encargado de “investigar” a Dennis me puso bajo tanta presión que llegué a mi momento de la verdad. Afortunadamente, en vez de coger una escopeta y “limpiar” el Condado de Ventura, hipotequé mi vida para que Dennis tuviera una remota posibilidad de no pasar el resto de su vida en la cárcel, donde probablemente acabaría asesinado. Mi gesto quijotesco funcionó y Dennis salió de la cárcel el 1 de abril de 1989, el día de los inocentes. Una vez terminada la pesadilla, mi fondo legal ayudó a conseguir los servicios del abogado constitucionalista más prominente de Estados Unidos, que el año anterior le había ganado a Hacienda en la Corte Suprema, algo inaudito. Aun así, el juicio de Dennis tuvo irregularidades, como cuando el tribunal hizo el equivalente de tomar como rehén a su abogado. Dennis se vio obligado a aceptar un acuerdo y se declaró culpable de cometer una falta de derecho civil. Estacionar mal un coche habría sido una infracción más deliberada que la de Dennis, pero los tribunales (hasta el más alto nivel, la Corte Suprema) incumplieron su parte del acuerdo y Dennis ingresó en la penitenciaría del estado, donde casi lo asesinaron. El caso de Dennis creó precedentes desde el principio hasta el final, incluso en materia de condiciones ilegales de libertad condicional.

Empecé a despertar rápidamente cuando estaba en la empresa de Dennis en Seattle, pero fue después, en Ventura, cuando terminé de volverme radical [nota del traductor: en otro texto Wade Frazier dice: "Uso la palabra radical en su definición clásica, la de ir a la raíz. Mi radicalización supuso cuestionar todo lo que creía que sabía"]. Nunca más vería el mundo con los mismos ojos, y pasé 12.000 horas no retribuidas escribiendo las 1.200 páginas de mi web. Durante mi estancia con Dennis fui testigo de la destrucción de muchas vidas, incluida la mía propia. En 2002 enterré a uno de los pocos héroes del viaje de Dennis y desde entonces ya no quiero tener más aventuras relacionadas con energías alternativas. Estos días busco la tranquilidad.

Dennis, sin embargo, es como ningún otro ser humano que haya conocido o del que haya oído hablar. Le vi inmediatamente después de las dos veces que fue puesto en libertad y en ambas ocasiones volvió a la carga inmediatamente. No solamente eso, sino que lo hizo con todavía más fervor, como si sus estancias en la cárcel le hubieran dado una oportunidad para descansar. Yo sólo podía observarle con asombro. Yo estuve allí e incluso a mí me cuesta comprender las cosas por las que Dennis ha pasado. Durante varios años Dennis intentó convencerme para que volviera con él, pero yo ni tenía ganas ni estaba en condiciones para meterme otra vez en ese huracán. Los años que pasé con él fueron un aprendizaje sin igual, pero tales aprendizajes digamos que son bastante duros para el alumno. Cuando Dennis salió de la cárcel en 1994, me sorprendió haciéndose famoso a escala nacional, aprovechándose en gran parte de los créditos que había acumulado con nuestras vivencias en Ventura. Me uní otra vez a él en Nueva Jersey en noviembre de 1996, pero sólo fueron unos pocos meses. Los años han sido duros para mí y no tengo la capacidad de recuperación ni la loca tenacidad que tiene él. En abril de 1997 volví a Seattle, mi lugar de nacimiento. Llevo viviendo allí desde entonces y no tengo la intención de irme jamás.

Otro descubrimiento que hice durante mis días con Dennis fue que los medios de comunicación estadounidenses son una parte integral de la estructura del poder, y su función principal parece ser la de lavarle el cerebro al pueblo estadounidense. Otra cosa desagradable que descubrí, como resultado secundario de crear mi web, fue que la mayor parte de la “educación” que recibí en mi infancia fue una sarta de mentiras.

De 1990 a 1996, dediqué todo mi tiempo libre a leer un montón de material, y justo antes de unirme a Dennis en 1996 terminé y monté apresuradamente una web de 600 páginas. Poco tiempo después conocí al Sr. Escéptico en el ciberespacio. El Sr. Escéptico había abierto una web el día después de la presentación en Philadelphia en la que Dennis congregó a 5.000 personas en un estadio de deportes para hablarles sobre nueva energía. Intenté instruir al Sr. Escéptico sobre Dennis y sobre lo que estábamos haciendo. Sin embargo, no era demasiado optimista en cuanto a la capacidad del Sr. Escéptico para comprender la realidad del mundillo de la nueva energía. Como parte de mis investigaciones, había estudiado en profundidad el tema de los "escépticos". Ya había visto, por ejemplo, la espantosa deshonestidad de Carl Sagan, la máxima autoridad del “movimiento escéptico”, así como muchos casos de mentes “escépticas” tan cerradas o encerradas en un pensamiento lineal que era asombroso verlo. Quizá el "escéptico" más cerrado mentalmente que he visto jamás es James Randi, y resulta que fue el mentor del Sr. Escéptico. Llegué a comprender que la gran mayoría de los “escépticos” son materialistas radicales que adoptan una actitud “escéptica” hacia todo lo que no se ajuste a su “fe”. Hay pocos genios científicos entre ellos. Los gigantes de la física fueron casi todos místicos. Mi primer mentor profesional, por ejemplo, inventaba como Tesla, es decir, sus inventos le venían a la mente ya completos. La mente de Dennis trabaja de un modo similar, sólo que sus inventos tenían que ver con el marketing y el mundo empresarial.

Dennis, obviamente, es una figura controvertida, y no le han faltado críticas a lo largo de los veinte años que le conozco. Sin embargo, no han sido críticas honestas. Como descubrí de primera mano, la integridad es el bien más escaso en la tierra. Casi sin excepción, las personas que han criticado a Dennis han sido o bien gente que intentaba robarle sin éxito (o, si lo consiguieron, descubrieron que su premio no era tan lucrativo como habían esperado), gente pagada por asediar a Dennis (como el matón de la BPA) o gente que le tiraba piedras desde la comodidad de su sillón. También ha habido mucha gente que se ha encontrado en medio del fuego cruzado en torno a Dennis, y que se ha quedado sin sus ahorros y con la vida arruinada. He visto mucha carnicería a lo largo de los años. No obstante, nadie ha sufrido más que Dennis mismo. Ha sobrevivido a la guerra, intentos de asesinato, parálisis, negligencia médica, inanición, desnutrición, y la cárcel.  El segundo puesto en el ránking del sufrimiento lo han ocupado las personas más cercanas a él. Cuando ayudé a enterrar al Sr. Profesor en 2002, era obvio que su muerte prematura estaba directamente relacionada con sus años con Dennis. Al Sr. Financiero le arruinaron la vida en Washington, cuando la empresa de Dennis estaba siendo destruida allí. Siempre estaré recogiendo los trozos de mi vida rota. Tampoco se le puede acusar a Dennis de haberse beneficiado, porque no está sentado en una playa en las Bahamas, disfrutando de sus millones. Casi toda su vida adulta ha vivido en la pobreza, comprando su ropa en tiendas baratas, perdiendo los dientes porque no había dinero para ir al dentista, etcétera. Sin embargo, la gente recuerda la cara de Dennis, porque tiene un estilo inolvidable y por todas las calumnias y risas que le han sido dirigidas a lo largo de los últimos treinta y tantos años. Esto hace que se le culpe de muchas cosas de las que no es responsable. Los intereses energéticos, tanto a escala mundial como local, así como sus entusiastas secuaces, tienen una enorme deuda con la humanidad, deuda que incluye a las personas perjudicadas en las acciones abiertas o encubiertas destinadas a hacer descarrilar los esfuerzos de Dennis. Resulta, además, asombroso que Dennis probablemente ha sido perjudicado más por sus “aliados” que por los Peces Gordos y sus agentes. Dennis camina constantemente en tierras peligrosas.

Cuando se trata de nueva energía, no creo en los enfoques ideológicos, como el actual enfoque religioso de Dennis, o su enfoque patriótico anterior. Dudo que funcionen, pero Dennis trabaja con lo que tiene y con lo que es. La persistencia e integridad son dos de las claves más cruciales para conseguir la nueva energía y Dennis las posee en gran abundancia, así que nunca podemos considerarle totalmente como descalificado del juego. Personalmente, lo mío no es la “fe”. Tengo pocas esperanzas de que los mesías puedan salvarnos de nosotros mismos, y dudo que quiera que lo hagan. Creo que es hora de que la humanidad empiece a demostrar que puede ser responsable de sí misma y que manifieste integridad personal. Puede que sea la única manera de salir del lío que hemos creado nosotros mismos (aunque nuestros amigos ET pueden ayudar). Sin embargo, nadie nunca ha criticado a Dennis públicamente de modo informado, inteligente y, lo más importante, honesto, al menos no hasta que leí los recientes comentarios de Sterling Allan. Estoy más o menos de acuerdo con muchas observaciones suyas y contacté con él, y a raíz de ese contacto escribí este ensayo.

Los que no hacen más que criticar a Dennis sin intentar aprender las lecciones que se pueden sacar de su viaje absurdo, se pierden el quid de la cuestión. La meta es la nueva energía, algo que ya se ha conseguido muchas veces. ¿Es Dennis un criminal o no? ¿Puede su enfoque tener éxito o no? No se trata realmente de esto. Lo importante es que alguien, quien sea, lo consiga.

Dennis es obviamente una mezcla muy locuaz entre P.T. Barnum, un predicador y un empresario. Esta es su imagen pública y, en gran parte, corresponde con la realidad. Durante los últimos veinte años lo han tildado de estafador. Yo, sin embargo, hago la pregunta: ¿tiene Dennis intenciones maliciosas? Hasta la fecha no he conocido a nadie que se preocupe más por la humanidad que él, y siempre ha predicado con el ejemplo.

Cuando Dennis se pone en plan vendedor, embellece los sucesos, y se lo he dicho, especialmente cuando habla sobre mi participación o la de las personas que impliqué en la operación. La historia que cuento en este ensayo es muy dramática, incluso ridícula, y la verdad misma ya es suficientemente espectacular. Pero cuando Dennis relata los hechos de su viaje en sus libros, sobre todo en My Quest y The Alternative (ambos escritos en gran parte cuando Dennis estaba en la cárcel y tenía tiempo para escribir), entonces sí cuenta las cosas tal como eran e incluso de manera conservadora. Quien quiera ver los hechos de la vida y los esfuerzos de Dennis en Internet puede ir a la web de Dennis, donde hay muchas horas de vídeo online, y en mi web hay un test que presenta los hechos pertinentes del pasado de Dennis. Los escritos de Dennis están repletos de teorías conspiracionales derechistas, un aspecto del enigma de la nueva energía que creo dista mucho de ser el más importante. Los Peces Gordos están allí fuera, desde luego, y han sido maliciosos activamente, y la mayor parte de sus maquinaciones han recaído sobre Dennis, pero sus juegos sólo son posibles gracias al poder que la humanidad les ha dado. Dennis monta espectáculos y. lógicamente, la gente que atrae es la que busca eso, un espectáculo. Pero las mismas personas que hoy le dan una ovación de pie, mañana asistirán entusiásticamente a su linchamiento, porque también es un buen espectáculo. Esta clase de multitud sirve de poco a la hora de convertir la nueva energía en una realidad. Cualquier intento por traer la nueva energía al mundo se enfrentará a muchos obstáculos y el más formidable es la inercia y la manipulabilidad de las masas. El enemigo somos nosotros.

Ahora trataré sobre la falsedad del Sr. Escéptico. En este enlace presento los hechos de mi relación con él. También he insertado una larga nota al pie que explica por qué su artículo en el Skeptical Inquirer era deshonesto.  Era una calumnia deliberada, no un error debido a las prisas o a una falta de rigor o inteligencia. Tuve contacto con el Sr. Escéptico durante unos meses y me quedó obvio que quería demostrar desesperadamente que Dennis tenía motivaciones criminales. Cuando salió el artículo en el Skeptical Inquirer yo ya había cortado con el Sr. Escéptico hacía meses. El artículo del Sr. Escéptico sólo tenía dos páginas y fue el momento supremo de su carrera como escéptico. Las únicas fuentes que citaba eran dos difamatorios y oscuros artículos de periódico que presentaban “hechos” falsos sobre los juicios y las sentencias de Dennis en Washington y California. Según esos artículos, Dennis se había declarado culpable de tener motivos criminales. Esto no es verdad, sin embargo, y los documentos oficiales lo demuestran fácilmente. El Sr. Escéptico lo sabía muy bien, porque tenía fácil acceso a los documentos oficiales. En su propia web, por ejemplo, publicó partes de mi web original, en la que yo documentaba los hechos reales. Los libros de Dennis, que el Sr. Escéptico dice haber leído con detenimiento, también documentan la verdad, y esa verdad contradice las afirmaciones de los artículos de periódico. Por lo tanto, cuando el Sr. Escéptico basó su artículo en afirmaciones no verídicas, lo hizo a sabiendas. Mintió conscientemente, lo que constituye un acto criminal. Era el único modo que tenía de darle la más mínima apariencia de credibilidad a su cruzada, el atribuirle motivos criminales a Dennis. En su página web incluso se refiere a su propio artículo calumnioso como “gracioso”, y no ha hecho más que incrementar su retórica acusatoria a lo largo de los años. Esta es la razón por la que escribí este ensayo.

En 2003 el Sr. Escéptico me atacó en un foro en Internet. Conozco su estilo de desinformación. Su mensaje inicial en peswiki.com muestra bien cómo actua. Empieza diciendo que Dennis se declaró culpable de múltiples delitos, para crear la impresión de que Dennis tiene una motivación criminal. Si consigue que el lector se crea eso, entonces su trabajo se vuelve más fácil. Técnicamente, su afirmación sobre la declaración de culpabilidad de Dennis es correcta, pero es una mala representación de los hechos. Los especialistas en desinformación suelen usar “hechos” para probar sus argumentos. Al menos, esto es lo que hacen algunos de ellos. Luego añaden suposiciones, rumores y medias verdades, todos sacados de su contexto, y con esto construyen su castillo de naipes, esperando que el público no informado se lo trague. Contar mentiras descaradas no es profesional y el tiro puede salir por la culata, como sucede aquí. Esta es otra razón por la que creo que el Sr. Escéptico probablemente sea un aficionado. Estoy medio convencido de que trabaja por cuenta propia y que no es un provocador a sueldo como Bill el matón de la BPA. Cuando leí el artículo del Sr. Escéptico, me di cuenta de que era deshonesto, y su conducta desde entonces no ha hecho más que reforzar mi opinión. Nunca volveré a interactuar con él. Como un hombre sabio escribió una vez, nunca discutas con un mentiroso o un idiota, porque al público le cuesta distinguir quién miente y quién no.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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